lunes, 30 de agosto de 2010

Conocimiento de nosotros mismos

Antes de poder saber acerca de algo, antes de querer y lograr hacer algo, tenemos que conocernos a nosotros mismos. Porque de este punto, que puede parecer insignificante, parte nuestras vidas. Y no podemos aspirar a saber cómo es el universo que nos rodea si no sabemos cómo somos nosotros. No tiene lógica poder explicar los fenómenos naturales, sociales, o de cualquier otra índole si no podemos explicar por qué somos o actuamos de esta o de aquella manera. Esto se refleja claramente en la frase "¿De qué le sirve ganar el mundo entero si se pierde a si mismo?".

Cuando nos conocemos, nos facilitamos increíblemente la vida. Sabemos nuestras tendencias, nuestros talentos y defectos, lo que nos agrada o desagrada hacer, etc.. Al saber esto, podemos decir cómo debemos de actuar y, más importante, por qué. También descubrimos cosas de nosotros mismos que ni podemos creer, por que el ser humano es tan poderoso que ese poder es casi insondable.

Podemos dedicar unos momentos del día para ser un poco egoístas e intentar conocernos mejor. Busquemos aquello que nos gusta, y no lo rehuyamos. También intentemos explicar porque somos de tal forma y qué podemos hacer para pulirnos y mejorarnos.

Cuando actuamos en base a lo que conocemos de nosotros mismos, creamos una armonía a nuestro alrededor, porque gracias a la introspección, nos hacemos mejores personas.

Esto aplica para todo. En lo académico, sabemos qué materias se nos hacen difíciles y cómo podemos conseguir ayuda. En la vida diaria, tenemos claro para qué somos buenos, y cómo podemos llegar a realizar nuestros sueños.

Recordemos esto: El conocimiento más importante es el de nosotros mismos.

Sólo hay una persona a la que podemos juzgar en la vida, y somos nosotros mismos.

lunes, 23 de agosto de 2010

Agradecer

Me he puesto a pensar últimamente que tengo mucho de qué agradecer en la vida. Debo de dar gracias a Dios porque sigo vivo, porque tengo todo mi cuerpo completo (es decir, no me falta una pierna o un brazo o algo por el estilo), porque tengo una familia, porque puedo respirar, ver, sentir, etc... Hasta por las cosas que creo malas que me suceden debo de dar gracias. En pocas palabras, quiero decir que hay una infindad de cosas por las que tengo que agradecer que la lista no cabría ni en mis 250 gb de disco duro de capacidad de mi computadora (ni aunque comprima el documento).
Yo, desde hace tiempo, todas las noches antes de dormir, siempre pienso en eso que tenemos que dar gracias. Pero, ¿cómo sería mi vida si discurriera en eso más a menudo, como una vez cada hora? ¿No seríamos mejores personas si, después de cada clase, dijéramos: "Gracias Dios, por todo, por ......."? ¿Que no así se acabarían nuestras preocupaciones, frustraciones, congojas, penas y zozobras?
También he pensado que en el mundo hay millones de personas que se preocupan por cosas que sí vale la pena preocuparse de ellas. Por ejemplo, hay gente que se inquieta por poder alimentar a sus hijos, por saber cómo están sus familiares en el país donde hay una guerra, etc... En cambio, las cosas que a la mayoría de nosotros nos preocupa son asuntos baladíes, asuntos intrascendentes que no tienen importancia. Y cuando a mí me aturden ese tipo de cosas, llego a pensar: "¿Cómo oso atormentarme por esta insignificancia, si en el mundo hay muchísimas personas que darían lo que fuera por estar en mi situación y no preocuparse por ver si consiguen algo para comer?"
En fin, ni siquiera debemos de pensar en cosas que nos afligen cuando tenemos mucho de que agradecer.
Esta reflexión no puede ser aplicada, por decirlo así, correctamente a lo acádemico, pero sí puede ser llevada a cabo en la vida real.

lunes, 16 de agosto de 2010

Reflexión semanal

En esta semana aprendí - o más bien, reaprendí - que el tiempo pasa volando. Todavía recuerdo cuando entré a primero de secundaria, y ahora estoy en tercer semestre de preparatoria. Siempre he pensado que ya me falta muy poco para morir (qué exagerado, verdad?) y que tengo que aprovechar al máximo lo que me falta por vivir. Hay muchas frases que describen esto, como "La vida es tan corta para no vivirla" o "Miremos hacia adelante, no hacia atrás".

Esto se puede aplicar fácilmente en la escuela. Hagamos las tareas cuando podamos, porque nunca sabremos cuál será la última tarea que realizaremos.

Todo esto se aplica a la vida. No dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy.

Otra reflexión que tuve fue: Si las pizzas son redondas, ¿entonces por qué sus cajas son cuadradas?